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Abstract

Eradication and maintenance management of island invasive species have long histories, and incremental improvements of existing technologies plus occasional novel approaches have led to more challenging targets and increased success rates in certain categories. Many nonnative mammals have been eradicated from islands, as have several nonnative birds, insects, and plants. Hundreds of rat populations have been eliminated, with a success rate over 80%, and islands over 10,000 ha are now feasible targets. Mouse eradication has proven more challenging, but aerial broadcast of anticoagulant toxins has led to increased success. Carnivore eradication—especially of feral housecats and foxes—has been frequently attempted with a recent success rate over 90%. Eradication of herbivores—primarily goats, rabbits, wild boar, and boar/pig hybrids—has been attempted almost 200 times, with a success rate over 90%. Trends in mammal eradication include more frequent attempts and higher success rates on larger islands and inhabited islands, as well as attempts targeting multiple invasive species. Documented conservation gains from island mammal eradications are numerous. For insects, about two-thirds of some 50 island attempts have succeeded, and most targeted agricultural pests. No summary statistics exist on island plant eradications, but several small infestations have been eradicated. Several insect and plant island invaders have been maintained at low densities by biological control, and plants have been controlled short of eradication by herbicides, often combined with physical or mechanical means. Failures in both eradication and maintenance management on islands often result from insufficient long-term commitment of resources. Excitement and controversy abound over the prospect that new techniques relying on molecular genetic tools—especially RNA-guided gene drives—may permit eradication or maintenance management of nonnative invaders in situations that have previously appeared extremely difficult or infeasible. Island populations of invertebrates, small mammals, and some plants are particularly propitious targets.


La erradicación y la gestión de la conservación de las especies invasoras de islas tienen una larga historia, y la optimización gradual de las tecnologías existentes junto con nuevos enfoques han llevado a objetivos más desafiantes y a un incremento en la tasa de éxito en ciertas categorías. Muchos mamíferos alóctonos han sido erradicados de las islas, al igual que muchas aves, insectos y plantas no nativas. Cientos de poblaciones de ratas han sido eliminadas, con una tasa de éxito superior al 80%, y las islas de más de 10,000 hectáreas se volvieron objetivos viables. La erradicación del ratón, ha representado un mayor reto, sin embargo, el subministro aéreo de toxinas anticoagulantes ha llevado a incrementar el éxito de erradicación. La erradicación de carnívoros, especialmente de gatos domésticos ferales y zorros se ha procurado en reiteradas ocasiones, con una tasa de éxito reciente de más del 90%. Por otra parte, la erradicación de herbívoros, principalmente de cabras, conejos, jabalíes e híbridos de jabalí/cerdo, se ha llevada a cabo en alrededor de 200 ocasiones, con una tasa de éxito superior al 90%. Las tendencias en la erradicación de mamíferos incluyen acciones más frecuentes y mayor tasa de éxito en las islas de mayor tamaño y en islas habitadas, así como, acciones teniendo como objetivo múltiples especies invasoras. Los beneficios de la erradicación de mamíferos isleños son numerosos. En cuanto a los insectos, aproximadamente dos tercios de las 50 tentativas de erradicación en islas tuvieron éxito, la mayoría de plagas agrícolas. No existen informes estadísticos sobre la erradicación de las plantas de las islas, pero se han logrado erradicar varias infestaciones pequeñas. Muchos insectos y plantas invasoras se han mantenido en bajas densidades por medio de control biológico, las plantas han sido controladas con herbicidas, frecuentemente combinando con el uso de medios físicos o mecánicos, sin necesidad de erradicarlas. Las fallas tanto en la erradicación como en la gestión de la conservación, con frecuencia, son resultado de una asignación de recursos insuficientes a largo plazo. La posibilidad de que nuevas técnicas basadas en herramientas genéticas moleculares (especialmente las unidades de genes guiadas por ARN) permitan la erradicación o la gestión de la conservación de especies invasoras, en situaciones que anteriormente parecían extremadamente difíciles o inviables, generan una gran conmoción y controversia. Las poblaciones insulares de invertebrados, pequeños mamíferos y algunas plantas son objetivos particularmente propicios.

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